Cuando ocurre un desastre, las personas buscan por instinto un lugar seguro.
A raíz de los recientes terremotos, las comunidades a lo largo del corredor Morón–San Felipe en Venezuela se han quedado sin electricidad, sin comunicaciones y sin un acceso confiable a alimentos y atención médica. En muchas zonas, el servicio eléctrico ha estado suspendido durante días, las carreteras han sufrido daños y las familias buscan un lugar donde encontrar ayuda, cargar un teléfono, recibir una comida caliente o simplemente saber que no están solas.
Durante los últimos ocho años, el pastor Abraham ha servido fielmente a su comunidad. Su ministerio nunca ha dependido de financiamiento externo. Para mantener a su familia, cultiva y vende plátanos mientras se dedica a cuidar de las personas que lo rodean.
Cuando ocurrió el terremoto y se cortó la electricidad, sucedió algo extraordinario.
La gente comenzó a reunirse de forma natural en su iglesia.
No porque tuviera luz. No porque estuviera equipada como un centro de emergencia. Sino porque era el lugar en el que confiaban.
Las familias llegaron buscando comida, información, oración, aliento y esperanza. Su iglesia se convirtió en un refugio simplemente porque el pastor Abraham había pasado años construyendo relaciones y sirviendo a sus vecinos con constancia y compasión.
El pastor Abraham no está solo.
A lo largo de los años, ha desarrollado una estrecha amistad con otros nueve pastores que sirven en comunidades situadas en el epicentro del terremoto. Al igual que él, ellos han pasado años ganándose la confianza de sus vecinos. Sus iglesias son edificaciones sencillas, pero su compromiso con sus comunidades es extraordinario.
Juntos, estos diez pastores comparten una visión común: transformar sus iglesias en Centros Comunitarios de Refugio que puedan operar las 24 horas del día, los siete días de la semana, cada vez que ocurra un desastre.
En lugar de construir nuevas instalaciones, queremos equipar los lugares donde la gente ya se reúne.
Durante más de diez años, Next Step se ha asociado con iglesias y líderes comunitarios en toda Venezuela, no solo para responder a las crisis, sino para ayudar a que las comunidades se vuelvan más fuertes, más resilientes y estén mejor equipadas para cuidarse unas a otras.
Nuestra meta es dotar a estas diez iglesias con las herramientas necesarias para convertirse en Centros Comunitarios de Refugio plenamente operativos.
Cada centro brindará servicios prácticos durante las emergencias, incluyendo comidas calientes, agua potable segura, estaciones de carga para teléfonos móviles, iluminación de emergencia, atención médica básica, refugio temporal para familias vulnerables, consejería pastoral y distribución de suministros humanitarios. En tiempos de crisis, estas iglesias se convertirán en centros de esperanza, compasión y respuesta comunitaria coordinada.
Cada Centro Comunitario de Refugio estará equipado con un generador eléctrico, una cocina industrial, sistemas de almacenamiento y purificación de agua, botiquines médicos de emergencia, equipos de comunicación, colchones, tiendas de campaña, iluminación, mesas, sillas y otros recursos esenciales necesarios para operar de manera independiente durante apagones prolongados.
La inversión es de aproximadamente 7,500 dólares por iglesia, o 75,000 dólares para equipar las diez iglesias.
Nuestra visión no es simplemente responder a un terremoto.
Es establecer una red permanente de Centros Comunitarios de Refugio confiables que continúen sirviendo a sus comunidades durante futuros desastres, emergencias de salud pública y necesidades comunitarias en los años venideros.
La iglesia del pastor Abraham nos recuerda una verdad importante: las personas no buscan primero un edificio, buscan a personas en quienes confiar. Nuestro objetivo es asegurar que, cuando lleguen, la iglesia cuente con los recursos necesarios para servirles con dignidad, compasión y excelencia.
Los edificios ya existen. Los pastores ya están sirviendo. Las relaciones ya se han construido.
Ahora tenemos la oportunidad de equipar a estos líderes fieles para que, juntos, puedan brindar refugio, asistencia práctica y esperanza cuando sus comunidades más lo necesiten.
Te invitamos a asociarte con Next Step para equipar estos diez Centros Comunitarios de Refugio y ayudar a miles de familias a encontrar esperanza en su momento de mayor necesidad.